Cuando investigas vas a los lugares más oscuros. De las ciudades, de las personas, dijo Miller.

Pulitzer es una palabra que pesa. Que cuesta, que asombra. Y que pesa.

– Qué te trae aquí.

– Me resulta más cómodo formular las preguntas que responderlas.

Los periodistas de investigación construyeron un lugar seguro en New Orleans.

2016-06-18 12.51.02Ocho mil de ellos acudieron de todas partes del mundo a la ciudad que resurgió de sus escombros tras el devastador huracán, en busca de esa misma energía de ave fénix, para construir sus historias, para reconstruirse a sí mismos. Para dar cobijo a sus fantasmas. O para perseguir fantasmas nuevos.

Durante cuatro días y cuatro noches las confesiones a media voz del final de la barra de bar se trasladaron a micrófonos de las salas de conferencias de un hotel burbuja.

Ya había pasado todo un jueves y todo un viernes de doce horas diarias de conferencias –y una breve y convulsa noche de explosión cerebral en la ciudad del divertimento– cuando Christian Miller y Ken Amstrong se sentaron en las mismas sillas de oficina de todas las redacciones, pero sobre una tarima.

2016-06-18 22.46.35El silencio de la multitud es el ruido más abrumador. El estruendo de los ojos nervudos acostumbrados a no perderse detalle, de los dedos que saben tomar nota sin mirar

Claro que el Pulitzer les pesaba. Pero les pesaba más que a Marie la violaron y nadie la creyó. Y luego dijeron que se lo había inventado. Y mientras el tipo andaba suelto. Y Marie ya no quería hablar. Pero se sentaron ante ella y ella se sentó ante ellos también y les contó con escarbo, dolor y dureza sobre cómo entraron en su casa mientras leía un libro, le vendaron los ojos, le amordazaron y se la agarraron por detrás. Una y otra vez, una y otra vez.

De eso, Miller y Amstrong hicieron letras, algún retrato en frío, voz. Eso es lo que le dieron. Voz.

unbelievable-story-rapeOctogenarios y milenials abrían orejas y cuadernos, de los que en la tapa pone “reporter notebook”, que habitan las redacciones pero no se encuentran en ninguna tienda.

Aquí no importa en qué año saliste de la tripa de tu mamá. Solo el día que naciste como periodista, cuánto tiempo llevas escribiendo cosas relevantes. Y relevantes no son nacionales o internacionales. Son que valga la pena ser contadas.

Aquella burbuja era de y para los periodistas. Se quitaron la máscara de lo políticamente correcto, la de la imparcialidad impostada que contiene las injusticias. También la máscara de encantador de serpientes, la de persuadir, la de sonreír al grosero y la del email burocrático recurrente.

Era un mundo de alianzas, de trucos, de camaradería. Sienta bien bajar la guardia. Saltarse el libro de estilo, no explicar las siglas ni las jergas y no puntuar si no te da la gana porque eres libre y tienes tu estiloinvestigative-reporters-editors

Todos están aquí por algo. Todos andan buscando algo. Y está bien admitirlo, porque eso nos hace libres de buscarlo. Y quizá hasta de ayudarnos.

 

 

Vine aquí para creer en el periodismo

Yo ya creía

Y aquí lo encontré

El de verdad

Así que no solo existe

Sino que vale la pena

Buscarlo

Digo

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