— ¿Y qué tal es el café allí?

— Americano.

— ¿Y cómo es el café americano?

El café americano es para llevar.

La densidad del cuerpo del café en relación con el porcentaje de cafeína, el dilema entre espresso o macchiato, el grano colombiano y el brasileiro…ya se han estudiado hasta la saciedad.

Pero lo más importante del café americano es que es para llevar.

Es para llevar porque tienen prisa. Por llegar y por irse. Por llegar pronto y por no quedarse demasiado tiempo.

Tienen tanto miedo a llegar tarde, que siempre están de camino.

cafe-americano-diarios-ultramar-De camino al trabajo, de camino a su media naranja, de camino a casa -la de ensueño-, al perro, a los niños. A que los niños tengan estudios y amigos y trabajo y medianaranja y casa y perro. Y niños.

Así que piden café americano y lo llevan calle arriba calle abajo y a veces hasta lo beben.

Igual que los niños de las películas marranean los desayunos que las madres preparan a base de huevos y pancakes, siropes y bacon. Y en lugar de sentarse, se lo medio llevan para el medio camino.

Los vasos de cartón corren por las urbes. Los rascacielos se levantaban a contrarreloj para ser el más alto del mundo, pero ahora en la cima no hay espacio para todos. A veces, ni siquiera hay cima. Porque son antenas, porque son de adorno.

Y es tan suave el café para llevar, que tienes que beber tanto para que la cafeína actúe, que hay gente que dejó de comer porque siempre tenían el estómago de cristal lleno de café.

Y es tan flojito el café para llevar que no hace falta ni leche. Pero de todos modos, en las cafeterías, hay de decenas de tipos de leche de todos los grados de descremación, de todos los porcentajes de cabra, de soja y almendra. Para que nadie se querelle.

Hay veces que se quedan. En la cafetería, digo. Pero el café se lo piden para llevar de todos modos. Por si acaso hay que salir corriendo. Por si acaso les baja un email del jefe, o del nuevo potencial jefe, o por si la cigüeña trae al niño, o por si cae una una casa del cielo o una naranja a medias, o por si hay que adoptar a un perro.

Pero y si ese perro se sentará justo delante de ellos. Y si la casa de sus sueños estuviera en la acera de enfrente. Y si la cigüeña choca contra el escaparate de la cafetería. Y si la medianaranja… nah, seguro que está en Tinder.

En ese caso, es harto probable que no reparen en el perro porque estarán justo viendo ese vídeo de un perro que se entró en una cafetería de esa misma cadena -la de la sirena verde,  pero en la Costa Oeste- y el perro ese, más gracioso… parecía comportarse como una persona hasta que…

El perro se sentó y miró por la ventana.

Surrealista.

Esos nerds-tech de la Costa Oeste sí que saben grabar perros.

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