“¿Qué haces el viernes por la noche? Unos amigos y yo vamos a ir al Tribunal Supremo a velar al juez Scalia. Luego tomamos algo. ¿Te apuntas?”

Lo juro. Este mensaje existió.

Es el tipo de planes que se hacen en DC. Nos dejamos llevar por las circunstancias. ¿Que muere un juez? Vamos a velarlo. ¿Que hay debate republicano? Quedamos en el pub de Capitol Hill. ¿Que Obama da un discurso? Mejor palomitas en casa, que sino nos perderemos matices. Ahora, como sea el discurso del estado de la unión (SOTU, por sus isglas en inglés), esa semana comerás SOT hasta en la sopa.Y tú qué haces para el SOTU, cuándo irás a ver a tu abuela, después del SOTU, cuándo adoptarás a ese gatito, después del SOTU. SOTU SOTU SOTU.

Locurón.

Los debates y los discursos aún los podemos preparar con antelación en la agenda, decidir a casa de quién te vale más la pena ir, si tus colegas maoístas se están poniendo pesados, si los libertarios tienen mejor televisor.

trump en mi pared
Reducto socialista, EEUU

Pero, con las elecciones, es que vamos locos. Es peor que Navidades. Que si yo me pido los caucus de Iowa. Que si New Hampshire lo he de pasar con la familia de mi pareja, que para Carolina del Sur ya estoy empachado de pudding de calabaza. Las primarias empezaron el 1 de febrero y acabarán el 15 de junio. Y en otoño las presidenciales. Son diez meses de días grandes – y sus previas, y sus resacas.

Y en mitad de este trajín, va y a uno de los nueve jueces del Tribunal Supremo de Estados Unidos le da un infarto en un rancho (una mansión de lujo, no un pajar) en Texas. Lo encontraron en la cama con una almohada encima de la cabeza. Dicen que de muerte natural. Es natural que muriera. La familia descartó que se le practicara la autopsia.

Pues resulta que este tipo, uno de los nueve jueves del Tribunal Supremo de Estados Unidos, hizo mucho por este gran país, por su no-aborto, por su no-des-discriminación. Ya saben.

SOTU-Obama-discurso
Discurso del Estado de la Unión (SOTU). Palomitas.

Del nuso juez que designe Obama (si puede) dependerán casos como la regularización temporal de cinco de los once millones de inmigrantes indocumentados que viven en EEUU. O su inculminable plan contra el cambio climático.

Toda una telenovela, no me digan.

Pero para ser sincera no hice las cinco horas de fila que había afterworks el viernes. Me bastó con el escalofrío de miles (miles) de personas que recordaba a ese capítulo de Cuéntame en que tantos españoles hicieron fila, la única imagen que muchos de mi generación tendremos de ese 20N.

Pero esto no tenía nada que ver, se trataba de dar ese último adiós al exjuez que murió naturalmente bajo una almohada tejana.

No me digan que no es una burbujita entretenida, esta de DC.

mani deportaciones
Manifestantes piden ante la Casa Blanca la regularización de 5 millones de inmigrantes y el fin de las deportaciones y separación de familias.
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