Los washingtonianos no existen. Tampoco son los padres. De hecho, ni siquiera existe el gentilicio de Washington en inglés, pero tampoco existe el de estadounidense – son Americanos.

Y esa carencia, lejos de permitir una relajación sin etiquetas, desemboca en ciertas tendencias obsesivas….

Hola, de dónde eres, dónde vives, cómo te llamas, a qué te dedicas.

Por este orden. Son las FAQ, las ‘frequently asked questions’. Lo que te cansas de responder, vamos.

  1. Hola, que puede ser hey. Un trámite.
  2. De dónde eres, para confirmar la localización que tu interlocutor ya te ha adjudicado al primer golpe de vista. Mexicano, por ejemplo. O hispano, que es una nacionalidad que va de New México hacia el sur y de Florida al este.
  3. Luego, Dónde vives. Si tu respuesta fuera “el peor barrio de la ciudad”, probablemente nunca habrías sido requerido con esta pregunta, así que solo hay respuestas menos buenas, buenas y muy buenas. De lo que se trata es de confirmar el poder adquisitivo que aparentas.
  4. El Cómo te llamas vuelve a ser un mero trámite, para aliviar el rol detectivesco. Apretón de manos. Sonrisa.
  5. Y vuelta a arremeter. A qué te dedicas. Puede parecer la fase más compleja del interrogatorio, pero no nos ha de dar pereza. Es una segunda oportunidad. Puedes despeñarte al vacío con algo burdo, pero a poca labia que tengas, puedes salvar respuestas insatisfactorias anteriores.Por ejemplo, Ohio era una respuesta aburrida para el segundo punto, y aquí se pueden recuperar puntos con alguna historia del hombre-que-se-construyó-a-sí-mismo, venido de una granja o con padres drogadictos.

Sí, por el contrario, tus respuestas anteriores han sido acertadas, por ejemplo, Alemania, Suiza – exóticas pero civilizadas – o simplemente Nueva York o San Francisco – apuestas seguras – no debes relajarte. Si eres funcionario, di que trabajas para el Gobierno de los Estados Unidos con el objetivo de hacer que el país…. Si no tienes trabajo, pero te van llamando, di freelance y a partir de esas ideas fuerza, expláyate…

Es el deporte preferido en DC: Hola, de dónde eres, dónde vives, cómo te llamas, a qué te dedicas. Y tiene sentido, porque cada uno viene de algún lugar distinto del mundo, a todos les ha costado dios y ayuda establecerse en un barrio decente — y  quieren fardar de ello, y/ o regodearse en odiseas ajenas — y piensan en su interlocutor como un muerto de hambre en una pata de pollo andante, pero en forma de cliente- inversor- socio- fuente potencial. Y para eso tampoco está de más saber tu nombre, para guardarlo en la agenda del iPhone.

Pero no hay nada de malo en este juego. Hace que sea fácil conocer a gente en DC. Todos son o han sido igual que tú. Hasta los americanos vienen aquí a cumplir su sueño americano – aunque a veces tenga tintes europeos y ellos no lo sepan.

Dicen que cada uno ha venido al mundo por algo. Lo único seguro es que todos vienen a DC por algo: para luchar por algo, para cambiar algo – del mundo, de su ONG o empresa, desde dentro del gobierno o contra él, de uno mismo o contra uno mismo… Cada uno tiene una historia, y la mayoría está dispuesto a contártela.

Solo hay una cosa que debéis saber antes de jugar a esto: si alguien responde que es de Washington, desconfia. Los washingtonianos no existen. Por lo menos, no nacen, se hacen. A base de Hola, de dónde eres, dónde vives, cómo te llamas, a qué te dedicas.

 

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